diumenge, 3 de maig de 2009

Minuto cero

La caida de una estrella

( Michelle)- Que el mundo se rige por los rasgos y colores de la piel es algo que todo el mundo sabe. Desde que llegué a Estados Unidos pude ver cómo la raza blanca domina por encima de las demás, sean estas amarilla, negra o cobriza. Mi caso es especial: soy la mezcla de un blanco y una asiática. En mi casa nunca hay diferencias, tan solo se discute por mi trabajo. Mi madre suele decirme “Michelle, sigue con tus aficiones”, mientras que mi padre opina: “Michelle, puedes alcanzar metas mayores”.
Cada día es un ir y venir de casa a la pista y de la pista a casa. Eso cuando no estoy fuera del país compitiendo para ganarme la vida. Casi no tengo tiempo para estar con los míos ya que el trabajo me priva de ello. Sé que me ven por televisión cada vez que actúo pero me gustaría celebrar con ellos algo, aunque sólo fuera una comida.
Prometo hacer un stop en mi carrera para comer con mis padres el día de Navidad. El pavo que prepara mi madre es genial. Debo ir a descansar, mañana disputo una gran competición y de he estar fresca.

( Sasha)- Esta mañana ha nevado. Mi padre sigue en la empresa, es el presidente y siempre debe quedarse hasta que los empleados cierran. Mi madre ha llevado a Sussie al dentista. Sigo preocupada por la competición de mañana. Esta noche no podré dormir, ya lo estoy viendo. Siempre me pasa lo mismo: día de competición, noche en blanco. Es algo que no puedo remediar. Mi padre está tan ocupado que no da importancia a mis actuaciones, en cambio mi madre y mi hermana no se pierden ninguno de mis programas. Incluso vienen a verme en directo, como cuando fui por primera vez a los campeonatos junior de Nueva York. Fue alucinante, estaba tan traspuesta que ni siquiera me ocupé de entablar relaciones con otros patinadores. Bueno, sí, conocí a Evgeni cuando se lesionó. Espero que mañana también esté. Quiero volver a verle y pedirle el teléfono para no perder su amistad. Supongo que también estará Michelle, mi archienemiga de siempre. No tengo ganas de verla. Está sonando el teléfono, puede que sea mi hermana.

( Evgeni)- El entrenamiento de ayer fue agotador. Todavía me duelen los pies y tengo tortícolis. Y lo peor es que mañana tengo competición. Esta tarde el entrenamiento será más intenso pero al menos más corto. Tengo ganas de ver a Alexei, aunque sólo sea para derrotarlo. Prometo que no me volverá a quitar el título mañana. Espero volver a ver a Sasha otra vez. Ella no lo sabe pero conseguí su teléfono cuando se marchó, así que ahora iré a llamarla. No puedo esperar a mañana, estaré demasiado nervioso.

( Alexei)- Mañana encontraré a Evgeni otra vez. Ese pillastre no podrá ganarme, tengo una gran coreografía preparada. Espero ver como su grandísimo ego se desmorona hecho añicos. Me siento totalmente preparado para actuar y mostrarme al mundo. Esta tarde entrenaré más los saltos que llevo mal, a ver si los mejoro un poco. El axel lo tengo asegurado pero los bucles a veces se me atraviesan bastante. No creo que coma nada aunque mi madre me diga “Alexei debes comer algo o mañana te caerás de culo”. Bueno tal vez le haga caso porque sé que me quiere y tiene razón. A veces soy tan fresco que paso por alto sus consejos.
Mañana le daré guerra a Evgeni, tanta que no sabrá cómo eliminarme. También espero ver a Michelle. Hace tiempo que no hablo con ella porque no conseguí su teléfono. Espero que mi frescura sirva para decirle que la quiero mucho.

( Sasha )- Todavía tengo el corazón desbocado. ¡Justo cuando estaba pensando en él, me ha llamado!
Puedo prometer que el cielo ha bajado a la tierra al descubrir que Evgeni me estaba hablando desde el otro lado de la línea. Ahora estoy más asustada y nerviosa que antes porque sé que me estará mirando mañana. Creo que no daré pie con bola y mi coreografía será un fraude. ¿Cómo habrá conseguido mi teléfono? Tengo que preguntárselo.

( Michelle)- Mi histerismo es tal que me tiemblan hasta los dedos al escribir. No puedo hablar sin gritar a mi interlocutor. Son los nervios de los momentos anteriores a la actuación. No puedo estar quieta y callada. Necesito expresar cómo me siento. Es algo horroroso. He olvidado mi coreografía, de los nervios que tengo. No sé qué hacer. Además ella está ahí mirándome. Es mi mayor enemiga.

( Sasha)- Michelle, mi odiosa “amiga”, me ha copiado: no se separa de su querido diario. Quiere esconderlo pero está histérica perdida. Yo me digo “Sasha, tranquila, no pasa nada”. Evgeni me dijo que vendría a verme antes de que me tocara salir. Faltan tres actuaciones para que me toque. Espera ¿Es ése?

( Alexei)- Evgeni acaba de terminar y aprovecho para mirar sus puntuaciones. Son bastante buenas, pero espero que las mías sean mejores. Faltan cuatro patinadores para que sea mi turno. Me siento bastante seguro y tranquilo. Acabo de ver a Michelle de lejos. Creo que le toca actuar, así que iré a ver cómo lo hace.

( Evgeni)- He hablado con Sasha otra vez, está muy nerviosa. Tenía tantos nervios que no podía hablar y sólo de verme se ha puesto roja como un pimiento. Estaba pálida y temblaba de miedo. Intenté calmarla un poco pero no sé cómo me habrá salido. No sirvo para esto de la relajación, la verdad. Ahora se encamina hacía su coreografía. A ver cómo le va. ¡Estoy viendo algo alucinante!, no puedo escribir ahora.

( Michelle)- Mi diminuta enemiga lo ha hecho demasiado prefecto, como siempre. Es odiosa. Alexei acaba de salir. Se le ve mayor que el año pasado. Es fascinante verle actuar pero hoy no sé qué le pasa. Cuando hablé con él parecía enfermo o mareado. ¡Anda, si aquel es Evgeni! ¡Qué chiquitín! ¿Por qué mirará tanto a Sasha? ¿Tendrán un rollo?
Hay una exclamación general. ¿Qué pasa? ¡Alexei está tumbado en el hielo y no se levanta! Será mejor acercarse al mogollón que hay junto a la baranda de la pista…Espero que esté bien.

( Sasha)- Evgeni ha tenido que irse corriendo. Se ha quedado blanco del susto. Ahora está luchando por entrar en la pista a recoger a ese chico. Se ve que fueron compañeros en su infancia. Ha entrado en la pista. Michelle está a su lado y parece asustada. Creo que iré yo también.

( Alexei)- El pabellón estaba en silencio y nadie se movía. Oía a Evgeni que me llamaba y Michelle que intentaba levantarme sin éxito. Mis piernas pesaban y el silencio me presionaba. Las imágenes eran demasiado rápidas para que las entendiera. Entonces una voz de niña y una sombra borrosa me cubrió la luz. No supe quién era ni qué hacía. Lo único que recuerdo es lo que dijo:
-¡Una ambulancia, por favor!-
Y ahora estoy aquí, en mi habitación del hospital. Estoy bien. Michelle y Evgeni vienen cada día a verme. Nos reímos un rato. He conocido a Sasha, la chica que pidió la ambulancia cuando tuve el ataque. Es una niña muy rica y cariñosa pero demasiado pequeña para mí. Además, Evgeni tiene debilidad por ella y ahora que somos amigos no quiero fallarle. Es más, creo que con Michelle me espera un futuro prometedor.
Noelia González Castarlenas

1 comentari:

  1. Hola!
    M'ha agradat l'escrit que ha fet la Noelia dels quatre patinadors.
    Ànim i continua escribint!!

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